
Los principales factores que afectan a la calidad del té son la temperatura, la luz y la humedad. Si el método de almacenamiento es adecuado para reducir o eliminar estos factores, el té se puede conservar durante mucho tiempo. Si se almacena incorrectamente, la composición química del té cambiará significativamente, principalmente en los siguientes aspectos: la apariencia del envejecimiento; el color de la sopa se vuelve marrón y oscuro; la concentración, la astringencia y la frescura del sabor disminuyen.
